Instantes
Cuando
tocó arreglar su armario, un minuto pudo convertirse en horas. Es
posible que él dijera: ¡absurdo,
imposible! en tan solo cuatro camisas, dos pantalones, cinco chaquetas y en los
cajones seis slips, diez calcetines y pare usted de contar, no se pierde mucho
tiempo
Todo sucedió
lentamente, en cada prenda que doblaba para guardar en las cajas, eché un
tiempo precioso, mis labios se entretuvieron con un largo beso en todas ellas, embriagando mis sentidos despaciosamente,
como para no olvidar el olor ni la
huella que su piel dejó en sus hebras.
En las cartas
me entretuve mucho más, aquellas palabras me llevaban a extraordinarias reflexiones,
vivir en presente, era como si nunca las hubiera leído.
El tiempo
se quedó parado, enseñándome el sabor del momento impregnado del ayer que ni
siquiera ya existía.
Inspiré y muy
despacio dejé ir un armario entero
lleno de benditos instantes mágicos.