domingo, 23 de marzo de 2014

                                                          Instantes
                       Cuando tocó arreglar su armario, un minuto pudo convertirse en horas. Es posible que él dijera:  ¡absurdo, imposible! en tan solo cuatro camisas, dos pantalones, cinco chaquetas y en los cajones seis slips, diez calcetines y pare usted de contar, no se pierde mucho tiempo
            Todo sucedió lentamente, en cada prenda que doblaba para guardar en las cajas, eché un tiempo precioso, mis labios se entretuvieron con un largo beso en todas ellas, embriagando mis sentidos despaciosamente, como para no olvidar  el olor ni la huella que su piel dejó en sus hebras.
            En las cartas me entretuve mucho más, aquellas palabras  me llevaban a extraordinarias reflexiones, vivir en presente, era como si nunca las hubiera leído.
 El tiempo se quedó parado, enseñándome el sabor del momento impregnado del ayer que ni siquiera ya existía.
            Inspiré y muy despacio dejé ir un armario entero lleno de benditos instantes mágicos.

            

1 comentario:

  1. Cuanto tiempo sin verte por la bloguería. Me alegro que sigas escribiendo con ese optimismo y esa generosidad literaria.
    Abrazos, siempre
    Por cierto ¿podrías quitar el verificador de caracteres en los comentarios? Es un latazo para los que te comentemos algo.

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