Dulcemente acunada con tus caricias
el tiempo se para, no tiene prisas
arrugas la seda de mis enaguas
apretando mi alma contra la tuya
y yo tiemblo de dicha
Se vuelve mágico este instante
porque hay fantasía y anhelo
de besos y risas
en esta complicidad memorable
No hay comentarios:
Publicar un comentario