martes, 17 de septiembre de 2013

Zapatos para un sueño


            Hacía años que no me compraba unos zapatos de los que me gustaban tanto, los de tacón de aguja y puntera clásica, redondeadas como la misma luna.
            Cuando los vi en el escaparate ni lo pensé, entré y pedí mi numero en color negro, la chica me  miró raro.
            -¿Se ha dado cuenta de que el tacón es muy fino y mide doce centímetros?
            -Claro que sí, por eso quiero comprarlos.
            -Pero…
            -Sáquelos de una vez,
            En el momento que los tuve en mis manos me enamoré de ellos, su piel  suave y negra se pegó a mis pies, adivinaba al vérmelos puestos una relación sensual y amorosa  entre ellos y yo.
            La dependienta no salía de su asombro cuando los pagué
            -¿Se los  pondrá?
            -Por supuesto que sí, todas las noches para dormir.

            La joven me acompañó hasta la puerta ayudándome a sacar el andador, muletas que me sostienen hace ya una década.

1 comentario: